jueves 18 de agosto de 2011

Eternidad

El eterno ídolo, Auguste Rodin

Se juran amor eterno. Le acaricia con ternura, suavemente, recorriendo la sinuosidad de su cuerpo, deslizando la mano por su vientre, sus senos, se detiene en su rostro. Ella sonríe y se deja hacer.
Con una mirada, recorre el cuerpo entero.
- Belleza, le dice.
Y una lágrima cae sobre la almohada.
Él la abraza. La protege, le aprieta contra su pecho, cierra los ojos.
- Cariño.
- Vida.
Dos lágrimas más.
- Lo único en lo que creo
Un gemido.
- Lo único que puedo querer
Un llanto.
- Lo imposible de olvidar
Un sollozo
- Te quiero.
Silencio.

Ojalá el tiempo se parase. Le besa. Besa como nunca antes había besado. Besa con amor, con pasión. Y en un beso se funde todo: gritos, susurros, verguenzas, sonrisas, risas, lágrimas, palabras de amor, y amor. Amor.

Vida

sábado 2 de abril de 2011

Se querían

Se querían.

Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

La destrucción o el amor, Vicente Alexaindre.

Lo tuvimos todo, llegamos a ser uno. ¿Qué fue lo que se rompió?

jueves 17 de marzo de 2011

Miedo

De volver y no encontrarme nada. De haberlo perdido todo, de olvidarme de mí.

jueves 28 de mayo de 2009

Sentido

Cipreses - Vicent Van Gogh

Me encanta que me cojas entre tus brazos
y me acaricies
con dulzura,
con ternura.
Me encanta que sonrías

que me sonrías
Me encanta que me mires, que me guiñes

con picardía, con galantería...
Me encanta que me acurruques cuando lloro

que lleves tus manos a mi rostro

que te acerques,

me susurres, y me beses...

Me encanta que me hagas

eso que a ti y a mi nos encanta


Me encanta...
que me enseñes a vivir (a sentir)

¡Ay, no me hagas amarte!
(Dichosa primavera...)
Vida

viernes 22 de mayo de 2009

Calor

Arboles

Quizá fue la melancolía la que te hizo aventurar. El otoño siempre deja caer hojas, la hoja… el problema es si cae en agua o tierra, o simplemente aguanta hasta el final, soportando heladas. Hasta que un soplo de viento, tenue y frágil, para en ella y se la lleva a pocos metros de distancia. Lo justo para que en su último momento, antes de tocar fondo, pueda ver desde una nueva perspectiva el árbol que le ha cobijado hasta entonces, mirándolo con tristeza… ¿o alegría?

Pero esto no puede ser así. Los brotes surgen en primavera. A mi no me engañas. Tú tenias vértigo, yo estaba renaciendo… no te agarres a mi la próxima vez, por favor.

Nunca me ha gustado el frío.

Vida

sábado 7 de marzo de 2009

Cálida ruina



A mi vista,
los gritos de la consciencia
dividen en dos las personalidades
y felices
las torturan,
rozan
y arrancan.

En la primera,
el mundo torna en danza.
Máscaras invisibles
guardan el rojo huracán
que siempre estalla
(el corazón de la batalla)
y la música,
siempre presente,
lleva los vestigios
de una dulce realidad amarga

En la segunda
las cálidas ruinas
acogen la voz inusitada.
La triste brisa
arrastra la paciencia
con su amiga la razón,
y juntas,
crean una chispa
un suspiro
un beso
una caricia
(las trincheras del silencio)

Puta vida, que juega con pistolas de tormento.

Muerte por vida

miércoles 11 de febrero de 2009

Arco Iris

A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea

sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo

sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
transparente

y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin desesperarse
sin convocar a la muerte
ni sentirse vacía

llorar
sólo llorar

entonces su sonrisa
si todavía existe
se vuelve un arco iris

Mario Benedetti

Me puede. Benedetti me absorbe. Aquí os dejo con este pedazo de poeta.

Vida