jueves 28 de mayo de 2009

Sentido

Cipreses - Vicent Van Gogh

Me encanta que me cojas entre tus brazos
y me acaricies
con dulzura,
con ternura.
Me encanta que sonrías

que me sonrías
Me encanta que me mires, que me guiñes

con picardía, con galantería...
Me encanta que me acurruques cuando lloro

que lleves tus manos a mi rostro

que te acerques,

me susurres, y me beses...

Me encanta que me hagas

eso que a ti y a mi nos encanta


Me encanta...
que me enseñes a vivir (a sentir)

¡Ay, no me hagas amarte!
(Dichosa primavera...)
Vida

viernes 22 de mayo de 2009

Calor

Arboles

Quizá fue la melancolía la que te hizo aventurar. El otoño siempre deja caer hojas, la hoja… el problema es si cae en agua o tierra, o simplemente aguanta hasta el final, soportando heladas. Hasta que un soplo de viento, tenue y frágil, para en ella y se la lleva a pocos metros de distancia. Lo justo para que en su último momento, antes de tocar fondo, pueda ver desde una nueva perspectiva el árbol que le ha cobijado hasta entonces, mirándolo con tristeza… ¿o alegría?

Pero esto no puede ser así. Los brotes surgen en primavera. A mi no me engañas. Tú tenias vértigo, yo estaba renaciendo… no te agarres a mi la próxima vez, por favor.

Nunca me ha gustado el frío.

Vida

sábado 7 de marzo de 2009

Cálida ruina



A mi vista,
los gritos de la consciencia
dividen en dos las personalidades
y felices
las torturan,
rozan
y arrancan.

En la primera,
el mundo torna en danza.
Máscaras invisibles
guardan el rojo huracán
que siempre estalla
(el corazón de la batalla)
y la música,
siempre presente,
lleva los vestigios
de una dulce realidad amarga

En la segunda
las cálidas ruinas
acogen la voz inusitada.
La triste brisa
arrastra la paciencia
con su amiga la razón,
y juntas,
crean una chispa
un suspiro
un beso
una caricia
(las trincheras del silencio)

Puta vida, que juega con pistolas de tormento.

Muerte por vida

miércoles 11 de febrero de 2009

Arco Iris

A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea

sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo

sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
transparente

y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin desesperarse
sin convocar a la muerte
ni sentirse vacía

llorar
sólo llorar

entonces su sonrisa
si todavía existe
se vuelve un arco iris

Mario Benedetti

Me puede. Benedetti me absorbe. Aquí os dejo con este pedazo de poeta.

Vida

martes 3 de febrero de 2009

Dulce abismo

¡Espiritus, venid! ¡Venid a mi, puesto que presidís los pensamientos de una muerte!
¡Arrancadme mi sexo y llenadme del todo, de pies a la cabeza,
con la más espantosa crueldad! ¡Que se adense mi sangre,
que se bloqueen todas las puertas al remordimiento!
¡Que no vengan a mi mis contritos sentimientos naturales
a perturbar mi propósito cruel, o a poner tregua
a su realización! ¡Venid, hasta mis pechos de mujer
y transformad mi leche en hiel, espíritus de la muerte
que por doquiera estais -esencias invisibles- al acecho
de que Naturaleza se destruya!
Ven, noche espesa, ven,
y ponte el humo lóbrego de los infiernos
para que mi ávido cuchillo no vea sus heridas,
ni por el manto de tinieblas pueda el cielo asomarse
gritando: <<¡basta, basta!>>

Fragmento pronunciado por Lady Macbeth, William Shakespeare



Déjame. Déjame en paz, porque no vas a conseguir nada.

Olvídame. Ya basta de rivalidades. Hemos echado un pulso, y todavía no ha ganado nadie...
Mi camino es mío. Y no me vas a mover. No lo vas a conseguir.
Porque acabo de llegar a un dulce abismo, y tú no te vas a meter en él.


Ayer moría y hoy resucito, ayer ganaban los lamentos, y hoy salen a la calle las sonrisas.
Y, ¿sabes qué? Ellas han ganado. No pienso retenerme.

Porque allí, he encontrado mi parte olvidada. Porque me atrae, porque le adoro, porque me suspira día a día con un leve susurro… porque me confunden.

Porque empieza la guerra. Y todavía queda mucho para perder.


[Muerte por Vida]
(Foto extraida de la película Caótica Ana)

domingo 12 de octubre de 2008

Agua risueña

¡Mirala...! Ahí está, tan linda como siempre. Carita duce, expresiva, ojos observadores.
Boca abajo, estira sus bracitos para ver algo más allá de su cuna, una mujer que le llama dulcemente. La mira, se ríe, y se vuelve a agachar, dejando en el aire una carcajada inocente.

Qué tierna sonrisa, qué hermosa risa.

Espera dos segundos, se escucha el nombre y vuelta a empezar. Ahí está ella, con sus mofletes regordetes, su boquita sin dentadura... le encanta jugar a su escondite

Un cambio.

¡Mirala...! Tan linda como siempre, con peluche agarrado en su brazo derecho el puño cerrado en la izquierda, correteando por el pasillo de la casa. Lo suelta, cuidadosamente en el suelo, lo abraza y seguidamente toca las palmas, disfrutando.

Qué tierna sonrisa, qué hermosa risa.

Se escucha a alguien llamandola al fondo, y ahora, su rostro se transforma serio, pensativo, abre la boca, balbucea y se va corriendo.


Ya tiene dientes.


¡Mirala...! Tan linda como siempre, observando atentamente una barra de labios, la coge, le quita la tapadera, y torpemente imita a su madre, pintándose los labios, dejando rastro, casi llegando hasta la nariz, y sonríe.

Qué tierna sonrisa, qué hermosa risa.

¡Mirala...! Recorre ahora calles de miseria, iluminándolas a su paso, rompe paredes y habla con su interior, haciendo que tormentas irrumpan en la sequedad y campos serenos sobrevivan... mientras, se desvanece. Eso sí, con expresión feliz... tan linda como siempre.

Vida

martes 23 de septiembre de 2008

Juegos infantiles



Escúchame bien, viento: He vuelto.
Ayer fui andando por la tierra que hoy es agua, mientras recordaba todos y cada uno de los parajes, y en un segundo de pensamiento, un hilo de voz los destruía. Me alegro por ellos. Mejor, muertos.

Ahora toca el presente con sus encantos, vidas y rostros. Juegos y descaros... La apatía no puede ser para mi, por mucha ausencia que consigas. Hemos sido aliados y ahora me abandonas.

Tú eliges, cara o cruz. Yo seguiré mi camino, no me hacen efecto tus trampas.

Y esto no es un hasta nunca, es un hasta ahora... ya sabes que yo no puedo guardar rencor.



Vida
Cancion: Tiempo y silencio, Cesarea Evora y Pedro Guerra